Django Reinhardt “Yo despierto”

¿Aún no le conoces?

Django Reinhardt es el maestro, el alma mater del jazz manouche. Nació el 23 de enero de 1910, día en el que el Sena desbordó París inundando zonas como Notre Dame, los Campos Elíseos y la torre Eiffel. El nacimiento de Django ya empezó revolucionando la que sería la ciudad más importante del gipsy swing.

Pero Django nació en Bélgica, en el pueblecito de Libérchies, dónde por cierto desde hace 15 años se celebra un festival dedicado a él. Ahí, rodeado de caravanas en la llamada Charca de Cuervos, y de música en la sala Chez Borsin donde actuaban sus padres nació el gran genio de la guitarra manouche. Su padre abandonó a la familia y con la llegada de la I Guerra Mundial, Négro, la madre de Django tuvo que abandonar Bélgica con sus tres hijos y en 1920 se instalaron en las afueras de París, en La Zone. Empezó a tocar el banjo a los 12 años y muy pronto recorrió los salones de baile de la ciudad de las Luces acompañando a acordeonistas de la época como Guerino.

El 26 de octubre de 1928 sufrió un accidente grave. La caravana en la que vivía se incendió. Hay quién dice que el culpable fue uno de sus inseparables cigarros. Otras historias hablan de una vela que se le cayó quemando las flores de celuloide que su mujer estaba haciendo para venderlas en en el mercado. Estuvo 18 meses postrado en una cama. Sufrió quemaduras en la mano izquierda y estuvieron a punto de amputarle la pierna. Pero nada de eso le detuvo y con esfuerzo, superación y un nuevo sistema de digitación volvió a tocar la guitarra para alcanzar lo que el destino le tenía preparado.

Se convirtió en uno de los guitarristas más aclamados de la época. Formó el Quintet du Hot club de France junto al violinista Stephan Grappelli y alcanzaron la fama en Europa y fuera de ella.

Su nombre en la comunidad gitana significaba “Yo despierto”. Y bien despierto guió el camino de lo que sería el jazz europeo. Con un nuevo fraseo y sonoridad, el jazz gitano de Django Reinhardt revolucionó la manera de tocar la guitarra. Pero no sólo con el virtuosismo del estilo, sinó también con la originalidad de su discurso. Fue único. Fue un genio. Digno de ser conocido.